Porque estás superando la potencia contratada y el contador corta. En una vivienda unifamiliar con calefacción eléctrica, horno, placa, termo y secadora, es fácil sumar más de lo contratado en un momento puntual, sobre todo en invierno: en la zona de Salamanca hay de media 76,8 días de helada al año[5].
Las potencias domésticas van por escalones fijos a 230 V: 3,45, 4,6, 5,75, 6,9 o 9,2 kW, entre otros[3]. Si te salta a menudo, lo primero es repartir el uso de los aparatos grandes. Si aun así no basta, toca valorar una subida: la pide el titular del contrato a su comercializadora, y la distribuidora hace el cambio en la conexión[4].
Lo que nos toca a nosotros es la parte de dentro: comprobar que el cuadro, el interruptor general y las líneas aguantan la nueva potencia, y adaptarlos si no. Lo explicamos paso a paso en subir la potencia de la luz.